Protocolo de Kyoto

Protocolo de Kyoto

El Protocolo de Kyoto es un tratado internacional que entró en vigor en febrero de 2005 y forma parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) establecida en 1992. Allí se fijaron límites para las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los países industrializados.

El objetivo principal del protocolo es lograr que entre 2008 y 2012 los países industrializados disminuyan sus emisiones de GEI a un 5,2% menos del nivel de emisiones generadas en 1990. Estos gases son dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC) y hexafluoruro de azufre (SFG). A todos ellos se les asigna un potencial de generación de efecto invernadero que permite referenciar a cada uno al CO2, y así utilizar como unidad común de referencia el CO2 equivalente.

Para lograr las metas fijadas de reducción de emisiones, los países desarrollados pueden financiar proyectos de captura de estos gases en otros países en vías de desarrollo, acreditando tales disminuciones como si hubiesen sido hechas en territorio propio. Esto se cumple por medio del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL).

Argentina ratificó el Protocolo en julio del 2001, por lo que está comprometido a no aumentar sus emisiones de GEI y está en condiciones de participar del MDL.